La importancia del Drenaje linfático: «La historia del corazón de gallina»
El fisiólogo y cirujano francés Alexis Carrel ya tenía en su palmarés el Premio Nobel de Medicina de 1912 cuando estaba realizando estudios sobre los tejidos vivos. Una de sus varias conclusiones consistió en la posibilidad de una técnica de cultivo capaz de mantener vivo por tiempo indefinido un órgano vivo fuera de su hábitat natural.
Como no podía proceder con organismos humanos, el 17 de enero de 1912 Carrel puso «in vitro» un fragmento de corazón de gallina en el Instituto Rockefeller de Nueva York.
El experimento fue un éxito, el corazón estaba latiendo con normalidad. Y con el transcurso de los años, el órgano ya estaba siendo testigo vivo de la Primera Guerra Mundial, los locos años veinte, el crack financiero, la Gran Depresión, los años de recuperación económica, la carrera armamentista en Europa y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Luego de la derrota francesa en 1940, el doctor Carrel viajó a Francia para ponerse al servicio del gobierno de Vichy. Con la liberación del país, Carrel fue detenido y acusado de colaboracionismo con los alemanes. No soportó la pérdida de la libertad y murió poco después.
Pero el corazón de gallina todavía seguía latiendo. El doctor Evelyn, a cargo del experimento, buscó un sucesor ya que estaba próximo al retiro; pero al no encontrar un interesado tuvo que tomar la triste decisión de dejarlo partir.
Así, el corazón de gallina murió el 12 de octubre de 1947, a los 35 años.